jueves, 27 de enero de 2011

Si la vida te da limones

Hace tiempo, una canción se escuchaba diciendo "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida", haciendo mención a que no siempre obtienes lo que esperas, al menos no de la manera en que lo deseas.
Escribí sobre la paciencia, y ahora también quiero compartir lo que a veces se escucha pero que no siempre se encuentra la manera de aplicar, en el sentido que a veces no nos preparamos para lo que pueda aparecer en la vida, haciendo que algunas oportunidades se pierdan en el trayecto.
¿Cómo puedes aprender a hacer limonada cuando la vida te da limones?, pues es como le ocurrió a mi hermano, cuando lo llevaron a aprender a patinar: una ocasión, mis hermanos mayores llevaron a mi otro hermano a patinar, y le dijeron que le enseñarían, por lo que mi hermano fue; luego de calzarsr los patines, lo tomaron de las manos y lo llevaron a la pista, una cancha en forma circular con barandal alrededor, en un parque de Zacatecas, el Lago de La Encantada, y ya que lo introdujeron en la pista, lo llevaron al centro de la misma, lo soltaron y entonces... tuvo que aprender a patinar hasta llegar a la orilla, así es como él aprendió a "hacer limonada" con los "limones" que le dieron.
Creo que a veces sentimos la necesidad de que alguien o algo nos guíe, pero si te encuentras en esta vida, puedes descubrir que no eres la única persona que quiere lograr algo o hacer algo, probablemente otras personas lo hayan intentado, algunas con éxito, otras, claudican en el intento, es decir, no aprenden a "hacer limonada", pues la receta para el éxito no es fija, puede funcionar de maravilla para algunas personas, pero siempre hay variedad en todo, así que otra personas requerirán más apoyo para lograr sus metas.
Si de pronto escuchas "crisis", piensa en "oportunidad", si escuchas "no puedo", piensa en "cómo lo logro", si escuchas "nunca", piensa en "hasta el momento", si escuchas "imposible", piensa "debe haber alguna manera".
Esta canción que menciono, habla de seguir y aceptar el destino, si tienes un hijo, debes aprender cómo es para poder apreciarlo en su vasta magnitud, igual una hija, un esposo, una esposa; sin embargo, aunque el destino sea algo que nos cuentan como cierto e inevitable, recuerda también el libre albedrío, y aquella frase de "ayúdate que yo te ayudaré", por lo que cada tropiezo, cada caída, es un limón, en ti depende aprender, avanzar, hacer tu limonada, o estancarte en esa situación y sentirte víctima, sólo que cuando te vuelves víctima demasiado tiempo, ya no puedes avanzar con tu propio pie, dependerás siempre de que "alguien haga la limonada por ti", y no creo que quien aprenda a "hacer limonada" lo haga gratis, por otra frase que dice: "si das un pescado a un hombre, comerá un día; si lo enseñas a pescar, comerá toda su vida".
Está bien ayudar, sin embargo debemos recordar que parte de ayudar es enseñar y, como sucede en la familia, el orgullo crece cuando los hijos aprenden a "valerse por ellos mismos", aunque también se siente un toque de nostalgia al saber que aprendieron a "hacer limonada" y que pueden encontrar "limones" fuera de casa.
Te invito a que veas a tu alrededor y enseñes a quienes te rodean a ser justos con los demás, comparte la cortesía y agradece la vida siempre que puedas.
Por lo pronto, espero que estas palabras puedan servirte de algo, y si crees que alguien más pueda beneficiarse, comparte, ¡para eso está en internet!
Saludos cordiales, pasa un excelente día hoy, mañana y siempre.

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